
Las mujeres se respetan!
I. El “DANE” de las mujeres.
Para el cumplimiento de la política pública sobre mujer y género en Bogotá es prioritario implementar un sistema de información para la equidad sexual y de género, así como incluir en los sistemas ya existentes información diferenciada por sexo. Uno de los principales obstáculos que impiden avanzar en la eliminación de toda forma de discriminación contra la mujer es la carencia de cifras e indicadores que reflejen la situación real de las mujeres en la ciudad. Además, existe un importante vacío en la manera como los planes de inversión afectan a las mujeres, y si la inversión del presupuesto de la ciudad produce un impacto positivo en los problemas sociales, culturales y económicos de las mujeres.
La protección de los derechos de las mujeres, la eliminación de toda forma de violencia contra la mujer es un deber y una deuda que tiene la sociedad con la mujer. La violencia contra las mujeres se fundamenta, en parte, en el hecho de que la sociedad no reconoce y principalmente oculta el aporte económico, social y cultural de la mujer, lo cual se refleja en la inequidad que hay entre la contribución de la mujer al Producto Interno Bruto (PIB) de la ciudad, y la retribución en la inversión de los recursos públicos.
Un sistema de información con perspectiva de género permite hacer control político del gasto de los recursos, tener unos indicadores de inversión, conocer la situación actual de las mujeres, visibilizar sus aportes y aliviar sus necesidades.
II. Redes de apoyo: combatamos la violencia sexual
Uno de los mayores problemas que produce una sociedad patriarcal y machista contra las mujeres es la violencia sexual. Las formas de violencia contra las mujeres son muy variadas y siguen estando enraizadas en nuestra sociedad. La violencia pública que restringe el acceso a las mujeres al trabajo, a la participación en la esfera política, el acoso sexual (un problema de riesgos profesionales) la violación; la violencia privada (familiar) que legitima el maltrato físico y que las confina al espacio oculto del hogar. Contra esto en Bogotá se han implementado algunos proyectos como las dos casas refugio para mujeres víctimas de la violencia (con una muy limitada capacidad), y las 16 casas de igualdad de oportunidades para las mujeres. Esto es apenas un comienzo, aunque ha sido vital para facilitar el acceso a la información de las víctimas de estas formas de violencia. Por lo pronto, es urgente incentivar la denuncia de la violencia sexual contra las mujeres, crear estrategias de manejo de temas como los celos, el machismo, y otros referentes culturales que justifican estas formas de violencia. El trabajo pedagógico debe hacerse tanto con los hombres como con las mujeres: el machismo y los celos, por ejemplo, es una cuestión de dos.
También se debe atacar toda forma de revictimización de la mujer: es inaceptable que la atención de casos de violencia sexual no se maneje adecuadamente, ya sea en instituciones públicas o privadas, de parte de funcionarios del estado o particulares, en el sistema de la salud o de la justicia.
III. EDUCAR EN LA DIFERENCIA PARA LOGRAR LA EQUIDAD
La educación es la herramienta más efectiva para romper el círculo vicioso de violencia y discriminación contra la mujer. La igualdad sexual, de oportunidades y de derechos de la mujer sólo se hace efectiva a partir de una política audaz y de educación sexual que garantice el acceso a los anticonceptivos, el cuidado y la decisión autónoma sobre el propio cuerpo; una educación sexual para decidir libremente, que sea verdaderamente incluyente y que acepte la diversidad.

